Por ello esta sede, conocida como la extensión de Villa del Rosario, en el campus universitario de la Frontera, que hoy con orgullo presenta su primera promoción de graduandos, del programa de Comunicación Social, perteneciente a la Facultad de Artes y Humanidades.
Me pregunto si hay algo más honesto que un suspiro; no, un suspiro no se puede fingir, es el resumen de lo que sentimos y esta tarde hay mucho que sentir. Permítanme si acaso sucede, dejar fluir este sentimiento, que se anuda al cuello y posiblemente trunque mi voz, y que no sé con certeza… si es músculo… o es alma.
Hace cinco años, unos más, otros menos, entraron a esta Universidad, algunos tal vez sin la certeza de haber elegido la carrera apropiada. Sus expectativas fueron cambiando según el aprendizaje adquirido dentro y fuera de las aulas; a veces aprendieron las mejores lecciones en los pasillos o en esas cotidianas conversaciones rumbo a la cafetería, la virtualteca o el mismo estacionamiento, con sus compañeros y docentes.
Algunas veces el camino estuvo oscuro y quizá más de uno quiso dar vuelta en la esquina más cercana, pero ninguno de ustedes lo hizo y hoy, en vez de tener que conformarnos con una esquina, tienen un crucero de sueños y compromisos, para ustedes solos.
El comediante Bill Cosby, publicó un libro acerca de la graduación de una carrera universitaria. Se llama "¡Felicitaciones! ¿Y ahora qué?" Yo creo que él hace la pregunta clave. Quiero compartir con ustedes, en esta ocasión, mis puntos de vista acerca de cómo la pregunta podría ser contestada.
Algunos de ustedes posiblemente ya tengan su futuro planificado – algunos incluso, pueda que tengan un buen trabajo esperándoles, otros, a lo mejor pueda que continúen sus estudios. Pero para aquellos de ustedes que siguen buscando las respuestas acerca del "¿y ahora qué?", les exhorto a que consideren el servir a su comunidad, al desarrollo de la región y a la proyección como seres propulsores del cambio.
En su discurso inaugural, hace más de cuarenta años, el Presidente John F. Kennedy dijo "Pregúntate no qué es lo que tu país puede hacer por tí, sino lo que tú puedes hacer por tu país." Estas palabras aún encierran verdad hoy en día.
Hoy que terminan, es oportuno decirle gracias a toda esa gente que encontró la forma de estar ahí y brindarles su apoyo. Gracias a aquellos maestros que les ayudaron a tomar riesgos, a hacer de los temores oportunidades de crecer.
Gracias a quienes en aquellos inicios prestaron sus buenos concursos y dedicación para ir dando cuerpo a este programa de estudios, a los docentes Adriana Lucía Vega Guerrero y William Javier Gómez Torres, Eliana Catherine Mojica, Liliana Parra Zabala, María Esperanza Rodríguez Suárez, Rafael Antonio Pabón, Javier Alfredo Bosch Fossi y otros más que intervinieron en ese proceso de formación y orientación.
A sus padres y sus familias por todo su apoyo, comprensión y buenos consejos, aquellos consejos que muchas veces no escucharon, pues a fin de cuentas un consejo es como un semáforo en amarillo en el que al final uno es quien decide, padres que hoy quiero representar en Carlos Arnulfo Carrillo Pérez.
A los grandes amigos por ayudarlos a recordar sus responsabilidades y, claro, a todas esas personas que ya no están con nosotros, pero que supieron motivarlos para seguir y llegar hasta aquí.
Gracias a todos ellos.
Una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar nuestra vida es hacer amigos. La Universidad, indudablemente, resultó ser el mejor lugar para hacerlos. Además de encontrar los mejores amigos, para algunos de ustedes, la experiencia universitaria significó también encontrar a esa persona especial con la cual han compartido parte de su vida, esa persona que estuvo a su lado haciendo mucho más disfrutable el paso por la Universidad, como sucede con Lis y Jhan.
Amigos que siempre he considerado más que mis estudiantes, Adriana Patricia, Carolina María, Efraín Alberto, Mildred Andrea, María Fernanda, Carmen Karina, Jennifer Stefanie, Diana Soraya, Eliana Paola, Jeimy Tatiana, Liseth Johanna, Ircy Johana, Zamara Yenire, Norelkys, Zayra Marcela del Pilar, Aaron David Josaphat, Franklin, Wilmer Alfredo, Jorge Alexander, Daniel Gonzalo, Jairo Alberto, Carlos Alberto.
Para algunos otros, significó además cambiar de ciudad, enfrentarse solos a nuevos estilos de vida y extrañar muchas cosas. Valió la pena ¿no es así? Ustedes esta tarde egresan fortalecidos y los felicito por eso.Hoy se va una generación impetuosa y trabajadora, de alumnos entregados que supieron hacer un derroche inteligente de energía y de talento, derroche que ha sido esencial para el crecimiento de nuestra Universidad, pero que esperamos no se quede tan solo en un momento, en un paso que cumplió su ciclo. Muy a pesar del paso de los años… esta seguirá siendo su Universidad, y estará atenta de sus logros y considerada en sus desaciertos… por que éstos son los ingredientes de la vida y con ellos debemos de acostumbrarnos a vivir.
A propósito de nuestra Universidad. Si bien, hay importantes logros, es esencial recordar que nuestra Universidad crecerá no sólo en la medida que crezcan sus académicos y se reestructuren sus planes de estudio, sino que lo hará también, en la medida que existan mayores oportunidades para dialogar y establecer esa comunicación que realmente permita a los estudiantes conocer y entender las expectativas que la propia Universidad se ha hecho de sí misma, pero que también permita a las autoridades universitarias y a los directivos, estar al tanto de las necesidades de los estudiantes y de los maestros; sólo escuchando todas las voces se logrará el entendimiento que la Universidad requiere para crecer de manera integral. Por ello les exhortó para que desde ya, se vinculen como egresados al desarrollo y progreso de este centro de estudios superiores.
¿Qué podemos hacer por nuestra región, y con la formación que nos brinda la Universidad de Pamplona?… ¡Servirle! Y más aún cuando se tiene el perfil de comunicadores para el desarrollo.
Hoy, egresados, lo hacen con el alma y el espíritu llenos de motivos para trascender.
El pensamiento humanista está dentro de nosotros, démosle vida; démosle vida ejerciendo nuestra profesión con responsabilidad social y humildad, pero no toleremos nunca las faltas de respeto a nuestro trabajo.
Recordemos siempre que el principal objetivo de la educación no es aprender algo para ganar más y más dinero, sino transformar al hombre en un mejor ser humano. Ese es el reto continuo, diario, minuto a minuto, a partir de que salgan de este auditorio.
Hace cinco años, tenían una idea poco clara de lo que querían de la carrera. Ustedes, los de entonces —como escribió un tal Pablo Neruda— ya no son los mismos. Hoy deben reconocer que han crecido y que —sin duda— están más cerca de todo eso que les interesa ser. Para los de la radio: ¡Al aire…! Para los de la prensa: ¡se imprime! y para los de los medios audiovisuales: 3…2…1…¡Rodando!
Hay una orden perentoria, seguir y seguir luchando por servir a esta tierra, no importa que a veces tengamos que ir en contra de otras ideas, recuerden que las cometas logran remontar las alturas en contra del viento y no a favor de éste, a pesar de las adversidades la decisión ha de ser lo suficientemente fuerte, como para afrontar los sucesos que de ella se deriven.
Démosle esta tarde un mensaje a nuestros sueños. Cambiemos todo eso que aún puede ser diferente. Hagamos esa revolución interior, que hoy tenemos motivos de sobra.
Para terminar, quiero agradecerles por haberme invitado a ser su orador del discurso de clausura. En especial a mi compañero de cursos, de Universidad y de ésta la que consideramos la mejor carrera del mundo. Edgar Allan Niño Prato.
Este es un momento maravilloso para todos, y me siento honrado de haber sido convidado a compartirlo. Sinceramente espero que algunos de ustedes sigan el camino del servicio público.
Sí ponerle freno a la violencia no es su llamado… bien, hagan otra cosa. Hay diversas maneras de dar de uno mismo y de devolverle algo a la comunidad. Hay cientos de temas en nuestra sociedad que necesitan la atención de mentes jóvenes con energía como las de ustedes.
Ustedes pueden elegir y pueden marcar la diferencia…pero solo Ustedes pueden hacerse del momento. Como el gran poeta Antonio Machado, decía:
Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino,se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino,sino estelas en la mar.
Ahora!, en ustedes el presidente Kennedy podría haber conseguido innumerables respuestas a esa pregunta: ¿Qué puedo hacer por mi país? Servirle ante todo y con todo lo que llevan dentro, sin importar el tiempo, sin reparar mucho en el pago… sino con el compromiso de hacerlo y hacerlo bien. Aunque suene utópico… pues la utopía sirve para eso… para caminar en la vida.
En esta tarde todo es prudente, porque esta noche se gradúan y ya nada ni nadie pueden cambiar eso.
Y ahora señor coordirnador y demás miembros de la mesa principal, les pido se me permita quizá romper con el protocolo y permanecer junto a las escalinatas de arribo a la tarima para estrechar por última vez a los que son la razón de ser de cualquier docente: sus estudiantes, puesto que una vez desciendan de ella serán los profesionales y colegas.
Enhorabuena,
¡Muchas Felicidades! Y
¡Muchas Gracias!