domingo, 26 de abril de 2009

EL SONIDO DEL CANTO DE UN ÁNGEL















Desde siempre a la humanidad le ha inquietado conocer qué existe más allá de la muerte, y algunos han quedado satisfechos con que se les diga que esta el cielo y el infierno y todo lo que cada uno de éstos lugares imaginarios, pueda ofrecer.

No voy a generar una batalla ideológica con tintes religiosos, por determinar quienes y sobre qué, tienen razón o no. O enfrascarme en la dialéctica de que si existen o no estos lugares.


Quiero si por lo menos, imaginar algo de uno de ellos. En ese sitio apacible donde llegan las almas de quienes observaron una vida disciplinada en todos los aspectos, quienes al cometer un error, lo enmendaron y cambiaron el curso, logrando con ello la absolución. En ese sitio, me imagino, deberá de existir unos seres que ambienten el espacio, brindando tranquilidad a quienes lo habitan y garantizando con ello, que los inquilinos no se salgan de los parámetros y con ello reine la convivencia y paz.

De esa labor se encargarán esos seres de los cuales he escuchado no tienen género definido, pero sí un par de alas, que por sí los hace ver incólumes, y además tendrán otra serie de cualidades que les permiten gozar de la consideración de todos quienes allí habitan.

Pero igualmente, me han comentado algunos que obran de ser autoridad en la materia, que estos seres alados, cuentan algunos de ellos con una pequeña arpa, con la cual acompañan sus melodías, que son el néctar más delicioso del paraíso.


Pues bien, me pregunté cuales serían esas tonadas y el ritmo en el cual serían interpretadas. Luego de consultar algunos arreglistas, músicos, compositores e intérpretes y luego de que algunos de ellos me exigieran respeto por su profesión, otros me contestaran con mofas, creyendo con ello que me estaban dando de la misma medicina y algunos más molestos intentaron iniciar acciones legales contra mi ejercicio periodístico, decidí acercarme a ritmos, géneros, agrupaciones musicales e intérpretes, a fin de lograr una respuesta.

Lo más cercano que pude establecer como ejemplo de lo que sería estar en el paraíso, con los seres alados que cantan, y sobre todo, el sonido melodioso de su voz y esa sensación que cubriera todo mi cuerpo la encontré por fin.

Susan Boyle a sus 48 años, deberá tener por dentro un pequeño ser alado, que hará parte en algún momento del paraíso.

Nacida el 1 de abril de 1.961 es una cantante amateur, voluntaria de una iglesia escocesa, que se dió a conocer el pasado 11 de abril del año en curso, cuando participó en un programa de televisión, que busca talentos. Su actuación, cantando "I Dreamed a Dream" del musical Los miserables, le ha dado la vuelta al mundo, en tan sólo una semana el vídeo ha sido visto 11 millones de veces, y su página aglutinó a 6.000 fanáticos y ha recibido 400 mil visitas. Además, ostenta ya 45 millones de reproducciones.

Antes de que ella cantara, el público y los jueces parecían expresar escepticismo sobre su apariencia, torpeza y edad. En cambio, su voz fue tan destacada que recibió de inmediato la ovación de la audiencia, atrayendo para sí los votos de los jueces Simon Cowell y Amanda Holden y el "mayor sí que he dado a nadie" de Piers Morgan.

Boyle, es la más joven de seis hermanos y cuatro hermanas, hija de un bombero y una mecanógrafa, nació cuando su madre tenía 47 años, y tras un complicado parto, donde fue privada de oxígeno, causando leves daños en su cerebro, se le diagnosticó dificultades de aprendizaje. Inició a cantar cuando tenía 12 años en los coros escolares y de su iglesia.

Al igual que Paul Potts, quien ya ha logrado significativas ventas luego de haber ganado el concurso, Boyle representa conjuntamente con el vendedor de celulares, lo que para mi ha de ser el sonido del canto de un ángel. Si quieren compartir esta experiencia, busquen en los link de las páginas dedicadas a la música y la televisión. Allí ninguna de ellas ha dejado de comentar la magia de esta voz.