... En el perece. Desde muy temprana edad, escuche este refrán popular. Y ahora parece aplicarse implacablemente a la figura de Ingrid Betancurt. Esa imagen que ha dado la vuelta al mundo. Casi que al unísono quienes la ven, recuerdan las advertencias que en su momento hiciera el gobierno, a través del Ejército, para que no iniciara ese viaje, el cual se llenó de arrogancia, de populismo y un deseo mayor de protagonismo. Yo si recuerdo a los generales de entonces, advertir del peligro que esto contemplaba. Entiendo que de esa manera, se cumplía con el deber de velar por la seguridad de los ciudadanos, pero ese mismo gobierno no podía impedir la libre movilización de una colombiana en uso de sus derechos. Pero sí lo advirtió.
Ingrid, quizá afanada por el resultado de las encuesta de favorabilidad, de quien pretendía llegar a la presidencia de Colombia, vió la posibilidad de mejoramiento de imagen, nunca pensó en el fatal descenlace, es más, me atrevo a intuir que nunca contempló esa posibilidad, creyó que en ese momento las Farc, no se "atreverían a tanto"... Y se atrevieron.
Pero observando con detenimiento la versión que ha circulado en varios medios de comunicación, de la carta de Ingrid, se pueden destacar varios aspectos que permiten visualizar la dimensión de su secuestro.
Advierte Ingrid, en medio de su soledad y de su adversa situación, que es su madre la que necesita de ella, sin ella la señora Yolanda no puede vivir. La cita es como sigue: "porque sé que todos pueden vivir sin mí, menos tú." Esa es una de las características de Ingrid que generaron su detención: La arrogancia, esa misma que la creía indestructible en su momento político, arrogancia que luego reconoce no era tan grande. "No soy ni tan resistente, ni tan valiente ni tan inteligente ni tan fuerte como yo creía".
Se suma a ello, el que la ex aspirante presidencial quizá nunca le pasó por la mente, pensar en la situación de los secuestrados de este país, nunca imaginó que en lo espeso de la selva las condiciones son mas que adversas, precarias e inhumanas. Pero reclama constantemente el olvido en que ahora ella está en su condición de secuestrada. ¿Cuantas veces en su discurso político pensó en la situación de olvido de los secuestrados? ¿Cuantas veces, se refirió a ello?
Pero paradójicamente, ahora ella lo invoca. Y tiene su derecho, pero a qué costo reconoció este principio de igualdad? "En cualquier momento dan la orden de empacar y duerme uno en cualquier hueco, tendido en cualquier sitio, como cualquier animal. Esos momentos son especialmente difíciles para mí".
La situación sicológica, de ansiedad y frustración mezcladas, dan origen a esos racionamientos encontrados "es decir cuando seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes, más comprometidos, menos intolerantes y más compasivos (...) entonces creo que ese día seremos la Nación grande que todos quisiéramos que fuéramos", que le llevan a cometer errores, que des dicen de quien aspiraba a regir los destinos del país.
No entiendo como se pretende ser la cabeza política, de lo que no se siente propio. Y eso arruga el sentimiento de quienes a pesar de las adversidades, continuamos creyendo que es aquí mismo donde se deben encontrar las soluciones. Una ex aspirante a la presidencia, viviendo uno de los flajelos más terribles de la nación y pensando en la situación de otras latitudes. Ni siquiera llamado a la reconversión nacional, ni al cambio de rumbo. Ni proponiendo salidas políticas propias del país. ¡No! eso no merece un análisis de quien quiso ser presidente de Colombia. Hay que pensar afuera.
"Mi corazón también le pertenece a Francia. Y el también "mon coeur apartient a la France. Ma douce France qui m´a tant donné''. Escribo en español para no crear suspicacias que dificulten el tránsito de esta carta. Cuando pienso en Dios y pienso en su bendición sobre todos nosotros, pienso en Francia. La providencia busca expresarse a través de canales de sabiduría y de amor. Desde el inicio de este secuestro Francia ha tenido la voz de la sabiduría y del amor. Nunca se ha dado por vencida, nunca ha aceptado el paso del tiempo como la única solución, nunca ha claudicado en la defensa de nuestro derecho a ser defendidos. Cuando la noche es la más oscura, Francia fue el faro. Cuando era mal pedir por nuestra libertad, Francia no se calló, cuando acusaron a nuestras familias de hacerle daño a Colombia, Francia les dio apoyo y consuelo. No podríamos creer que es posible salir algún día libre de aquí si no conociera la historia de Francia y de su pueblo. Le he pedido a Dios que me nutra de la misma fuerza con la que Francia ha sabido soportar la adversidad para sentirme más digna de ser contada entre sus hijos. Quiero a Francia con el alma, las raíces de mi ser buscan nutrirse de los componentes de su carácter nacional, siempre buscando guiarse por principios y no por intereses. Quiero a Francia con mi corazón porque admiro la capacidad de movilización de un pueblo que como caminiuos, entiende que vivir es comprometerse. Hoy Francia se ha comprometido por los secuestrados en las selvas de Colombia, como también lo ha hecho por An Sang Su Ki o por Ana Polikouskaya. Siempre en búsqueda de la justicia, de la libertad, de la verdad. Quiero a Francia con mi reflexión, porque hay en Francia la elegancia de la constancia para que no parezca terquedad, y la generosidad del compromiso para que no caiga en la obsesión. Mi amor incondicional eterno a Francia y al pueblo de Francia es la mejor expresión de mi gratitud. No soy digna ni merezco el cariño que me han brindado y me siento muy poca cosa para si quiera aspirar al respaldo de tantos corazones. Me tranquilizo pensando que el compromiso de Francia es el compromiso con otro pueblo que sufre, es el derecho de auxiliar a otros seres humanos ante el dolor. Es la decisión de actuar frente a lo inaceptable, porque definitivamente todo lo que ha sucedido es simplemente inaceptable. Todo lo que ha sucedido acá es inaceptable."
"Mamita, ya vinieron por las cartas. No voy a alcanzar a escribir todo lo que quisiera. A Piedad y a Chávez, todo, todo mi afecto y mi admiración. Nuestras vidas están ahí, en el corazón de ellos que sé que es grande y valeroso. Al presidente Chávez, yo quisiera contarle tantas cosas, y sobre todo, cómo disfruto de su manera de ser espontánea y generosa, cuando lo oigo por la radio en Aló Presidente. Me tocó cuando llegaron los niños vallenatos a cantarle. Fue un momento sublime de ternura y hermandad en los colombianos y venezolanos. Gracias por haberse interesado por una causa que es la nuestra y que es tan poco llamativa porque el dolor ajeno, cuando hace parte de las estadísticas no le interesa a nadie. Gracias Presidente."
Esta reflexión por parte de Ingrid, me deja perplejo. Pienso que entonces, Francia es quien, por lo que se entiende como una solicitud de ella, la que debe negociar su liberación. Colombia y su gobierno quedan excluidos, nuevamente una actitud displicente con el país.
Y finaliza con algo, que espero no se vaya a convertir en la daga que cae sobre su cabeza. Menciona el destartalado radio que le dieron para escuchar los mensajes en las madrugadas, y lo valora por ser el único medio de poder tener contacto con la "libertad". Pero lo arriesga, al pretender que sus captores son lo suficientemente estúpidos, como para permitir el envío de mensajes cifrados, que puedan incluir información de los servicios de inteligencia del Estado.
"Si algo me quieres comentar por radio algo que sea personal, dímelo en francés, para que yo capte de que me vas a hablar y si quieres en español podríamos hablar del "tío Jorge" por ejemplo, y yo entendería".
Definitivamente.... quien ama el peligro, en él perece.