viernes, 19 de diciembre de 2008

LA RAZÓN DEL EQUILIBRIO

Está en París 'Isaza', guerrillero que ayudó a liberación de Óscar Tulio Lizcano.

Wilson Bueno Largo, el ex guerrillero que ayudó a escapar al ex congresista, fue enviado por el Gobierno colombiano con mil millones de pesos de recompensa y con una visa de estudio y trabajo que le reconoció el Gobierno francés, dos gestos de agradecimiento por habérsela jugado por la libertad de Lizcano, quien estuvo 7 años en cautiverio.
Y están en la cárcel, sin plata, sin sus grados, separados de sus cargos y a la espera de pagar quien sabe cuántos años de prisión, los soldados y oficiales del Ejército, quienes jugándose la vida en las selvas colombianas, se encontraron mientras cumplían con su deber, enterradas decenas de canecas que contenía una fortuna calculada en más de $40.000 millones, y que decidieron apropiársela.
Una necesidad fisiológica de un soldado y la aparente confianza de que estaba en territorio “seguro” llevaron a un soldado pudoroso a apartarse del sitio de la concentración y a internarse en un morichal cercano con la mala suerte para el desenlace del plan, de pisar algo metálico, lo que desembocó en el descubrimiento del dinero y el posterior caos disciplinario que llevó al juicio y la condena a las dos compañías.
147 hombres, que sin haber actuado y delinquido de la manera como lo hizo "Isaza", estarán hoy envidiando su suerte.
Y es por eso precisamente, que fastidia hasta rabiar, el tratamiento que hace este gobierno de las circunstancias que se le van presentando en el camino...esa "mano fuerte y corazón blando" no sabe uno en que sentido se aplica. A los hombres con una ideología dentro del conflicto armado, se les procesa de una manera, y este mismo gobierno aplica de otra forma, con los otros actores.
A un subversivo, que vive de la extorsión, del secuestro, del asesinato, de las tomas sangrientas como la Bojayá, del emboscar a las tropas como las que se encontraron la guaca, se le trata de una manera laxa.
Mientras que a quienes en cumplimiento de su deber, de estar patrullando, combatiendo al enemigo, defendiendo las instituciones, defendiéndolas a costa de su propia vida, por haber tenido la suerte o el infortunio de encontrarse un dinero, mientras se cumplía con una de las necesidades mas naturales de todos los mortales, se les ha condenado hasta 180 meses de prisión, se les obligó a devolver lo que se encontraron ( no lo que se robaron o extorsionaron) y se les envió a las cárceles del país.
No existe la más mínima razón del equilibrio, y después se preguntarán, por qué la gente no les cree ese desgastado discurso de: "El delito no paga", si sus acciones están demostrando totalmente lo contrario

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