En las últimas semanas se ha venido hablando de todo lo que ha generado la "liberación", por parte de las farc, de dos secuestradas. De las descabelladas propuestas del presidente de los Venezolanos, de las andanadas que le ha mandado al de los Colombianos, de las actitudes de la senadora Córdoba, de quien se dice además, carece de "Piedad" con sus compatriotas, y por eso solamente le llaman Córdoba, y otra serie de sucesos que le han dado la vuelta al mundo, teniendo como protagonistas a los gobiernos de Colombia y Venezuela.
Y ha tomado fuerza, en especial entre los habitantes de frontera, que la "liberación" no fue producto de una gestión política ni humanitaria del exparacaidista Chávez, sino el resultado de la entrega de una significativa cantidad de petrobolívares fuertes.
En medio de todo esto, ha surgido la iniciativa colombiana, de hacer una marcha de rechazo contra los violentos y secuestradores de las farc. Este pueblo nuestro, aún cree que con marchitas, como en el caso de esta ciudad de frontera (Cúcuta), de cinco cuadras, van a lograr el cambio de actitud de quienes siembran el caos y terror en nuestra sociedad.
Esto le ha servido al mandatario de los colombianos, para distraer a sus gobernados. Uribe se ha dedicado igualmente a buscar como Chávez, protagonismo mundial y lo ha logrado. El "estamos contigo incondicionalmente" por parte del gobierno español, le ha dado la vuelta a todo el globo.
Y Uribe al igual que Chávez, intenta ocultar las cosas que le molestan como una piedra en el zapato.
Nada se ha vuelto a comentar sobre el proceso que se lleva a cabo y relaciona directamente a su primo, a las situaciones que se propiciaron en sus fincas cuando se crearon por parte suya, como gobernador de Antioquia, las "convivir", de el resultado de las indagatorias e investigaciones contra el senador Maloff, quien le acompañó durante sus campañas en Córdoba. Tampoco se comentó más sobre las autorizaciones extendidas cuando se desempeñó como director de la Aerocivil y otras cosas más que el colectivo colombiano ha venido olvidando, en la medida en que le presentan un nuevo entretenimiento.
Por su parte el exparacaidista del vecino país, trata de restarle importancia a sus relaciones con Granda, a la persecusión de comerciantes y compradores en la zona de frontera, al desabestecimiento que ha generado en su población, que corre a territorio colombiano a buscar lo mínimo y básico para sobrevivir, y haciéndole creer a los comerciantes colombianos que esta situación les favorece, cuando lo cierto es que a raíz del alza en los precios, que han aplicado para aprovechar la "bonanza", esta pendiente la DIAN, para verificar la aplicación del IVA en estos productos, y exigir como es debido, la respectiva tributación o de lo contrario, iniciar los procesos por evasión.
Es que, cuando miramos hacia atrás, no podemos dejar de ver, que el aplicar distractivos a la colectividad, ha sido una constante de los gobiernos, y quizá uno de sus mejores aliados para sostenerse en el poder. Acá en Colombia, mientras se masacraba de manera despiadada a la justicia, un hombre nacido en Amagá (Antioquia) y que regía los destinos del país, y se autoproclamaba el presidente de la paz, no atendió la súplica del presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien a través de una llamada realizada a un medio de comunicación, imploraba por el cese al fuego, para salvar su vida y la de los rehenes. Mientras ello sucedia, en el "teatro de las operaciones" como llaman los hombres de verde oliva, los lugares en los cuales ellos hacen y deshacen, un coronel de la caballería justificaba la retoma con tanquetas, porque "acá estamos para defender las instituciones, maestro". Entonces el presidente Betancourt Cuartas, decide impedir las informaciones de los medios de comunicación y ordena se transmita por la televisión nacional, un partido de fútbol de mínima trascendencia, en el ya corrupto y viciado por el narcotráfico, campeonato nacional. Fué quizá lo único que decidió sólo. Lo demás fue el atender las órdenes de los militares, en el que se ha entendido como un golpe de estado transitorio.
A los ocho días, la naturaleza le permite crear su distractivo. La avalancha del volcán nevado del Ruíz sobre Armero, le permitió desviar la atención del pueblo. Y en un acto macabro, por su despliegue, se centra en la transmisión día y noche, del sufrimiento de la pequeña Omaira, convertida en símbolo de la desgracia ocurrida. Y el pueblo en ocho días, olvidó los sucesos del Palacio de Justicia. Se necesitaron casi 20 años, para que se reabrieran las investigaciones con relación a los desaparecidos y las actuaciones del coronel de la caballería.
Aquí nos olvidamos así de fácil de nuestra vida. Ahora con una marcha, nos olvidamos de hacernos sentir, ya no más minutos de silencio, de repicar de campanas a las doce del medio día.
Nos hemos olvidado de quienes verdaderamente han marchado como protesta. Y no por 10 o 15 cuadras. En intentos significativos, el exgobernador de Antioquia fue secuestrado y asesinado junto con otros marchistas, pues no contaron con la debida seguridad. Moncayo, sólo, ha recorrido cientos de kilómetros, y ya nos olvidamos de las jornadas de los primeros días, en donde una caravana de medios de comunicación, curiosos y oportunistas, buscaron como figurar mediante la expresión sentida de quien reclama la liberación de su hijo, y se aglutinaban para "quedar en la foto". Casi todos los alcaldes de las localidades por donde pasó, no perdieron la oportunidad de retrarase con él. Pero ya nos olvidamos.
Entonces quizá ya nos olvidamos de las pasadas marchas sin trascendencia, de 5 cuadras y que nos ocupe el menor tiempo posible. Por qué no marchamos todos esos Colombianos que pretendemos "pegarnos" a la jornada del 4 de febrero, hacia donde están los miebros de las farc y les exigimos la liberación de los secuestrados, con el acopañamiento del gobierno. Me imaginó que se pegaran, las liberadas recientemente, o quizá como ya solucionaron su situación, depronto ya se olvidaron de sus antiguos compañeros de secuestro.
Nosotros los de las zonas de frontera con Venezuela, por qué no marchamos hacia la línea limítrofe y le manifestmos durante varias horas o días, al exparacaidista, que no queremos que se meta en los asuntos internos de nuestro país, que rechazamos su complicidad con las farc y que no distraiga la atención con relación a su directa vinculación con el grupo al margen de la ley.
Así, nos hariamos sentir, generando un acto de rechazo significativo y constante, no de 20 minutos, de verdadero respaldo a los secuestrados y sus familias. Gandhi, no se sentó frente a sus opresores por 20 minutos, ni caminó 10 cuadras.
No caigamos en los distractivos de los gobiernos, tanto de aquí, como en los del gobierno de allá, porque nada estamos haciendo y lo mismo sería... atrás que en la espalda
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