domingo, 24 de febrero de 2008

La diferencia entre aprender y aprehender, no es sólo de la h

Es mucho más que esto, es una dinámica, un proceso y una estructura. Una estructura que ha de planificarse, diseñarse y desarrollarse.
Desde mi práctica docente, he tenido diversas experiencias de los momentos de aprendizaje, tanto propios como de mis educandos. Y es particularmente curioso como cambian constantemente.
Hay quienes adoptan el aprendizaje, como rellenar de datos y prácticas un espacio vacío que hay en el conocimiento, teniendo presente que quien está encargado de orientar el aprendizaje, es el que sabe y tiene la responsabilidad de mantener activo el proceso. Es decir, se comportan de manera pasiva, son como un recipiente que espera que lo llenen y nada más.
Son esos receptores, que no se inquietan por reconocer lo que se les está diciendo. No cuestionan, no opinan y cuando lo hacen, no tienen voz sino eco.
Otro sector de educandos, se comportan como el disco duro de un computador. Fácilmente almacenan diversa información, la procesan y posteriormente pueden recuperarla con la misma fidelidad con la cual la recibieron. Son de aquellos estudiantes, que en una evaluación utilizan exactamente los mismos ejemplos que ha dado el docente en el aula. Quizá para demostrar su capacidad de memorización, o porque no son capaces de proponer otro distinto, y de paso se aseguran de no cometer errores, pues fueron los utilizados por el docente y ahí no hay lugar a dudas.
Pero al igual que la memoria de un computador, se puede ver afectada por diversas dificultades, que en el desarrollo del acto educativo, pueden más que ser aliadas, convertirse en enemigas. Lo es, el memorizar todo, sin saber ni entender de que se trata el contenido del discurso. Almacenan el conocimiento por repetición, estudian en voz alta y por párrafos, hasta memorizar todo el discurso, sin importar el análisis, la interpretación o su significado.
Estudian por oído. " No se lo que quiere decir el texto, pero se oye bien". Esta es su máxima apreciación, y desarrollan la versatilidad de aplicar esa plantilla, a cualquier materia o discurso que se cruce por sus manos.
Y esa memoria, se puede "resetear" o borrar, a voluntad o por desperfecto de operación. Es a voluntad, cuando solo se memoriza para la evaluación, una vez presentada, ya no se necesita la información. Educandos a los cuales se les indaga a final de un período, por lo que se analizó al principio del mismo, y ya lo han olvidado, pues eso ya fue evaluado.
Resetear por defecto: cuando el estudiante tiene un receso (vacaciones), en el proceso de aprendizaje, y se ha dedicado a otras actividades, entonces la capacidad de almacenamiento se copa con otras cosas, y hay necesidad de "liberar espacio en el disco duro" y se sacrifican los contenidos académicos. En este caso, cuando se necesita nuevamente la información almacenada y que fue "liberada", el resultado es certero: "Eso no lo hemos visto, a nosotros no nos enseñaron eso" y traslada entonces su responsabilidad, al educador.
Esas formas de guardar conocimiento, vienen de procesos repetitivos del sistema educativo, no son directamente responsabilidad ni del educando, ni del educador. Fueron impuestos por el sistema. Acaso quien no aprendió las vocales en el estricto orden de: a, e, i, o, u. Intente decirlas de otra manera y correrá el riesgo que alguna se le quede por fuera. O mejor aún, podemos decir cifras numéricas en cualquier orden, de mil, de centenas, de unidades, de decenas sin ninguna dificultad. Pero intentemos decir, o deletrear el alfabeto empezando por la Z hasta llegar a la A. Ahí sí como ha dicho mi padre: "cójanme ese trompo en la uña", y es por que lo interiorizamos en nuestra memoria de manera repetitiva, y no constructiva.
En estos años de docencia, he venido creando un sistema, que pretende mantener activo al educando, a través de su reconocimiento, de aceptación y valoración. Reconocer en él, otro que también posee saber y que lo que requiere es que le sea canalizado. Abolir esas prácticas educativas, en donde el que sabe es el docente y siempre tiene la razón. O esas macabras evaluaciones en donde la máxima es para el autor del libro, una intermedia para el docente y la mínima para el estudiante.
Se trata de una dinámica, que he denominado construcción colectiva de conocimiento. Parte de la famosa táctica de la lluvia de ideas, pero acá se requiere que tengan una contextualización y fundamentación. Es validar lo que se dice, y no decir por decir cosas. Una dinámica donde se da igualdad de valoración en los conceptos, es decir 50-50, tanto los de estudiantes como los del docente, que sometidos a verificación, valoración y evaluación, se adoptan para el aprendizaje.
Dinámica que requiere de constante participación, para que no se pierda la igualdad de la valoración, tanto de los unos, como del otro. Donde se comparten responsabilidades de consulta y de exposición, se trabaja conjuntamente para un beneficio mutuo de saber. Y digo mutuo, porque el docente debe estar abierto a conocer, entender y saber de sus estudiantes. Ellos tienen más oportunidad de conocimiento, de investigación, tienen la facilidad de haber nacido en época de la sistematización de todo, de la internet. A ellos le es negado saber de la pizarra y el jiz. Ellos son de la red y de navegar, del blogger, de la USB, del MP3, el portátil, palm record, ipod y demás, entonces ¿por qué negarles esa ventaja, y colocarla a nuestro alcance mediante la construcción colectiva y conjunta de saberes?
Cuando se construye conocimiento al 50-50, todos ganan, se hace más productivo el acto docente y se escala en valores agregados como tolerancia, respeto, aceptación por el otro y sus ideas, y se logra materializar unas jornada de discusión fructíferas, tanto para unos como para otros.
Adicionalmente, se debe dejar un espacio dentro del proceso, para la experiencia motivadora. Es llevar a la realidad, toda la acumulación de teorías y datos que puedan aportar a vivienciar los planteamientos propuestos. Acá es dónde lo APRENDIDO se transforma en APREHENDIDO y así perdura de por vida. Hacia allá apunta el proceso, dejar de APRENDER y aventurarnos a APREHENDER, para que no sea el resultado de actos repetitivos y ordenados del saber, sino una construcción planificada sin estar sujeta a pasos continuos, sino predispuesta a cambios, a confrontar errores, a realizar ajustes constantemente y permitir, que por poco que sea lo conocido, se tenga certeza de que perdurará en el saber del estudiante.
Por ahí escuche de alguien, que el saber tiene sentido cuando se viven tres momentos fundamentales: Lo vi y lo conocí... me lo explicaron y lo entendí... lo hice y lo aprehendí.

9 comentarios:

Zurilma Villavicencio dijo...

Estuve leyendo su comentario y de verdad es muy interesante cómo explica la diferencia entre Aprender y Aprehender. Gracias por la enseñanza.

Anónimo dijo...

Rodrigo muñoz de Cali

Es una realidad que se observa en las prácticas pedagógicas actuales. Es difícil observar en las aulas, el desarrollo de un aprendizaje significativo este como sinónimo de la palabra APREHENDER. Comparto sus ideas, sería grandioso que sobre esto se reflexione permanentemente.

Anónimo dijo...

Me parece exelente el razonamiento y la diferencia que hay entre ambas, gracias por preocuparse por los demas. Saludos

Anónimo dijo...

Es de gran importancia su aporte y la reflexion hacia el sistema educativo que nos han impuesto creado para adormecer nuestros sentidos y nuestras capacidades limitandolas hasta su maxima expresion...INTERESANTE..

cesar1514 dijo...

Hola que tal, su aportación en este tema es muy bueno, sólo que me gustaría saber que tipo de técnicas utiliza para generar lo que usted llama el 50-50, ejemplo: como se debe de dar un tema, cómo integrar a los estudiantes que son menos participativos, cómo hace usted para que valoren esa actividad que están realizando. Es decir cual es su metodología para dar un tema en clase, que dinamicas grupales aplica, etc...

Muchas gracias por su aporte.
Hugo César López

joseromerogc dijo...

Muchas gracias por la información, Su punto de vista es muy certero, lo tendré en cuenta en mis práctica Docente

Anónimo dijo...

mery:
la verdad estuve super la explicacion. gracias espero k haya mas publicaciones asi.

Kira Rydle dijo...

me parece acertada la opinión; sin embargo, lo que he leido apunto a que en la presente postura, los terminos aprender y parehender estan intercambiados, es decir, lo que usted busca es que los chicos aprendan y no aprehendan.
Lo menciono porque incluso en diccionarios hacen esa referencia, Aprehender: fil. concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas o sin afirmar ni negar. Aprender: adquirir conocimiento de alguna cosa por medio del estudio.
Si estoy equivocada, por favor, rectifiquenme desde el autor del cual tomó la referencia para los términos mencionados, gracias.

MANUEL HUMBERTO NEIRA MURALLA dijo...

Hola Kira, cuando me refiero a aprehender, está definido como: Asimilar inmediatamente, llegar a entender, según la RAE. Cuando asimilas algo, lo haces tuyo no se olvidrá. En mi acto docente trato de que el educando entre en esa esfera, y el proceso lo construimos simultáneamente, docente y educando.

Gracias por tu participación